¿Qué ocurre si olvidas San Valentín? Cena en el restaurante Rioluz

Otro año que San Valentín se me olvida. Como un jarro de agua fría, la radio me cuenta cuando salgo de trabajar que hoy es el día de los enamorados. Si enamorados estamos todo el año, pero despistados también y cada día más.

 

Viernes tarde, comercios cerrados o atestados de gente (no entro en ese jaleo ni de broma)… Se me acaban las opciones. ¿Joyerías? Cerradas. ¿Bombones? Qué típico, me mata. ¿Floristerías? para su cumpleaños ya usé esa opción. Estoy perdido.

 

Piensa, piensa, ¡PIENSA! Al menos es viernes. ¡Un momento! Viernes… Estupendo. Nos vamos a cenar a un sitio romántico.

 

No, mala idea. Los restaurantes estarán llenos como esas malditas tiendas. Odio los espacios cerrados, las multitudes y el estrés, y que me inflen la cuenta de la cena solo porque es el día de San Comercial, perdón, quise decir de San Valentín.

 

Un momento. Ahora que estoy parado en un semáforo frente a Rioluz en la Cúpula del Milenio… Este es un sitio romántico, muy romántico. Y recuerdo que el otro día fuimos toda la familia y me pareció grande y comimos estupendamente.

Además, cuentan en su Facebook y en su Twitter que no cambian nada en su menú ni en sus precios por San Valentín y el otro día me quedé con ganas de probar el menú degustación.

Pues decidido: cena con vistas, menú degustación, en un restaurante en el centro de Valladolid, sin avalanchas de enamorados, y con un ambiente romántico, con esa cúpula iluminada de rosa, demasiado rosa para mi gusto, pero que a ella le va a encantar. Y ella siempre es lo que importa, siempre ella.

Feliz San Valentín 🙂

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